ZAJ

Hoy domingo, día de los Santos Inocentes, en el diario El Pais se publica un artículo,realizado por Iker Seisdedos, sobre el 50 aniversario de la aparición de Zaj. Asociación-grupo de artistas conceptuales.

Un proyecto musical + gráfico + teatral+ poético + postal.

Perspectiva: Debemos  pensar en la España de  1964 ,su vida social y cultural.Dónde cualquier trasgresión era rechazada. Pero un fuerte soplo de aire fresco

 

En 1996 el Museo Reina Sofía reconoció su aportación a la cultura de este país con una exposición retrospectiva.

En  esta época en Europa estaba funcionado otros grupos como Fluxus , Gutal y artistas con proyectos de happening.

En dicho reportaje comenta  que uno de sus integrantes Juan Hidalgo  se dedica con su marido a la cria de perros sin pelo del Perú y a la cria de gatos de raza sphinx " en vista de que arte en este país no da para más"... (visión Zaj)  

                             



Interesante la página sobre Zaj de Figaredo:http://www.rubenfigaredo.com/zaj.html



Artículo de Antonio Lucas publicado en EL MUNDO

El 19 de noviembre de 1964, tres tipos cargaron con tres objetos construidos en madera de chopo desde la calle Batalla del Salado hasta la Avenida de Séneca de Madrid, realizando un recorrido total de 6.300 metros. Los mismos que anduvo Buenaventura Durruti comandando su columna camino del frente cuando fue asesinado por un francotirador.

Los tres individuos portaban estructuras absurdas impulsados por el placer de llevarlas, por el desafío de arrastrar algo inútil. Era arte, pero nadie se dio por enterado. Aquella escena presuntamente cotidiana suponía el acto fundacional de uno de los colectivos artísticos más singulares y radicales del arte español de los últimos 50 años. De aquella romería nació Zaj, con el italiano Walter Marchetti, el canario Juan Hidalgo y el madrileño Ramón Barce al frente. Presuntamente eran tres músicos. Pero fieramente eran mucho más: tres artistas sin molde, almas enfermas de infinito en una sociedad que sólo creía en las cosas finitas.

Ampararon su aventura bajo el espaldazo de tres letras que en sí no dicen nada, pero que determinan el golpe seco de su aventura: Zaj. "Fue Ramón Barce quien, al doblar una esquina, dio con el nombre. Estábamos buscando un monosílabo contundente que nos diera nombre. Barce soltó: '¡Zaj!'. Y nos quedamos con eso", explica Juan Hidalgo. Un nombre tan absurdo como convenía. "Se me ocurrió a mí ponerle un nombre que tuviera que ver con España, no ponerle un nombre en inglés, eso está repugnantemente visto, y entonces junté tres sonidos característicos del español que en muchos idiomas no están (o no están a la manera que están aquí): la Z, que en muchos idiomas no la tienen; la J, que tampoco; y la A, que es la vocal más abundante en español". Aquellas tres letras afianzaron una expedición que sería, con el tiempo, la más radical de todos los colectivos de artistas que surgieron en España entre los años 60 y 70.



Escribir comentario

Comentarios: 0